Perdió su melena rubia y tirabuzones, en más de una ocasión,
perdió su figura,
mostrando sólo huesos,
para luego ocultarlos bajo la grasa acumulada para taparlos,
perdió sus ilusiones, también sus sueños,
incluso casi su vida por más de una vez..
Y aún así se levantó, cada amanecer a ver la luz de cada nuevo día,
tuvo el propósito de cada día saludar a un árbol,
cantarle a la luna,
y rendir homenaje a las estrellas,
honrar la tierra que la sostiene,
y respirar hasta dónde puede el aire que la rodea,
marchitó a cada instante que moría una fantasía de su mente y de su corazón,
pero al instante siguiente reponía su expresión,
danzaba bajo la lluvia,
acariciaba las orillas de sus mares,
no coordinaba su mundo interior con el exterior,
pero se acostumbró a vivir en la eterna dualidad de sus adentros con las salidas casi tormentosas hacia fuera, e incluso así, aveces disfrutaba y sonreía a sus demonios,
no reconocía a las personas con sus ojos, por eso nunca saludaba a nadie
solo cuando reconocía el tono de las voces, el aura que emanaban las diferentes personas, aunque era incapaz de ver colores.
acontecía a cada instante un dolor que sanar,
un agotamiento a superar,
ya no aprendía teorías,
sólo integraba en su interior infinito lo que sus células eran capaz de empaparse,
Prometió vencer al dolor de sus huesos, de su cuerpo, de las heridas de su alma,
pero era éste el que a veces ganaba todas las batallas,
dejándola exhausta y aislada en un zulo mugriento,
y aún así hay una certeza interna, una voz interior que le dice que vencerá algún día la última batalla,
quizás sin saberlo, solo es una guerrera de luz dentro de su propia oscuridad.
***La Guardiana Del Oráculo***

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