Largas temporadas en la oscuridad.
... y de pronto me reinicio y vuelvo a creer en los milagros...
¿creer? .... En realidad, vuelvo a ser milagro.
Que todo sea posible, no responde a que todo o eso tenga que suceder...
El milagro real está en permanecer quieta o en movimiento, atendiendo las señales. Confiando en el proceso. Aunque el proceso a veces sea un cambio de piel.
No, no, no estoy preparada para algunos tramos del proceso.
No, no, no por mucho que halla crecido... por creer, a veces, estar expandiendo mi consciencia, hay cosas que aún las sufro, hay dolores que aún me hunden. Hay cosas de las que aún solo se la teoría... o hay cosas de las que olvidé toda teoría.
Me invade una certeza que a veces me aísla y otras me conecta con lo absoluto.
Hay relaciones que nunca se me dieron bien. Pero es que quizás en ningún lugar estaba escrito que tuvieran que ser diferentes. Por que ¿quien fue el que escribió qué parte de la forma en la que nos relacionamos es la que está bien?
La mente siempre nos hace sentir amenazas y entierra al corazón, a la brillanted del espíritu. Menos mal que estos, alma-corazón y espíritu son semillas pacientes que medran hacia cualquier minúscula haz de luz. Y ante el hilo casi invisible de cualquier puntito emerge la energía que me devuelve a la vida. A creer en los milagros... ¿a creer? ... A ser milagro.
***La Guardiana Del Oráculo***

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