5 de febrero de 2017



Muchas veces su llanto es inmenso. Siente qué porta en su corazón las heridas de toda la existencia. Sabe que la escuchan las plantas, los árboles, las estrellas, los mares y las montañas. Muchas veces incluso encerrada habla con el cielo con el alma de los seres de los reinos de cada elemento. Su diálogo no es de palabras, aunque a veces las usa. Pueden ser las mismas palabras repetidas, pero nunca son iguales. Siempre se ha sentido fragmentada. Mujer miedo, mujer vergüenza, Mujer Salvaje, mujer bendecida.... ... y así podría hacer una larga lista poniéndole nombre a sus infinitos fragmentos. Como un cristal que se hace pedacitos. cada pedacito una fragmentación, una parte de su sombra, una parte de su luz. Cada pedacito tiene y contiene la totalidad de las infinitas partes. Habita en multitud de secuencias transitando por cada pedacito a su ritmo, a su paso, a su sentir o ha su olvido. Es totalmente indefinida ya la vez se define. Es solar y es Lunar. Es loba y sumisa. Es llanto y es risa. Es ella sola y todas, todos los que la acompañan. Es ella y todos los que salieron de su vida y tomaron caminos separados. Es ella misma y todos los que pasaron a otros planos. Muchas veces está cansada, pero es incansable, imparable. Todo lo duda pero creció pegada, impregnada a una fe-certeza inquebrantable. Hábitat y de salita los infinitos pedacitos. Es un universo inacabable. Repite secuencias. Abraza por defecto o por amor, por ausencia o por dolor, por distancia o posesión. Abraza la soberbia y la humildad. Lo sensato e insensato. Abraza la vida y el siguiente paso. Es dejada y obsesiva. Retiene y suelta cada pedacito. Cada uno de esos infinitos pedacitos que la contienen, que la viven, que los vive, que les da vida, que le dan vida.
***La Guardiana Del Oráculo***

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