Muchas veces su llanto es inmenso.
Siente qué porta en su corazón las heridas de toda la existencia.
Sabe que la escuchan las plantas, los árboles, las estrellas, los mares y las montañas.
Muchas veces incluso encerrada habla con el cielo con el alma de los seres de los reinos de cada elemento.
Su diálogo no es de palabras, aunque a veces las usa.
Pueden ser las mismas palabras repetidas, pero nunca son iguales.
Siempre se ha sentido fragmentada.
Mujer miedo, mujer vergüenza, Mujer Salvaje, mujer bendecida....
... y así podría hacer una larga lista poniéndole nombre a sus infinitos fragmentos.
Como un cristal que se hace pedacitos. cada pedacito una fragmentación, una parte de su sombra, una parte de su luz.
Cada pedacito tiene y contiene la totalidad de las infinitas partes.
Habita en multitud de secuencias transitando por cada pedacito a su ritmo, a su paso, a su sentir o ha su olvido.
Es totalmente indefinida ya la vez se define.
Es solar y es Lunar.
Es loba y sumisa.
Es llanto y es risa.
Es ella sola y todas, todos los que la acompañan.
Es ella y todos los que salieron de su vida y tomaron caminos separados.
Es ella misma y todos los que pasaron a otros planos.
Muchas veces está cansada, pero es incansable, imparable.
Todo lo duda pero creció pegada, impregnada a una fe-certeza inquebrantable.
Hábitat y de salita los infinitos pedacitos.
Es un universo inacabable.
Repite secuencias.
Abraza por defecto o por amor,
por ausencia o por dolor,
por distancia o posesión.
Abraza la soberbia y la humildad.
Lo sensato e insensato.
Abraza la vida y el siguiente paso.
Es dejada y obsesiva.
Retiene y suelta cada pedacito.
Cada uno de esos infinitos pedacitos que la contienen, que la viven, que los vive, que les da vida, que le dan vida.
***La Guardiana Del Oráculo***

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