Ese día mientras caminaba, mi útero acompañó el movimiento de mis caderas, fue un movimiento tan sentido que una energía irradiaba de él hacia la tierra, de la tierra hacia él.
Sentí incluso en el asfalto que brotaban raíces de mi hacia la tierra, mientras mis raíces y las raíces de cada árbol surcaban ríos energéticos para encontrarse.
Imaginé una manada de lobas acompañándome.
Una poderosa sensación me invadió.
...y pensé que quizás después de mucho tiempo eso podría ser que ya comenzase a salir de aquel transitar oscuro que había titulado como la noche oscura del alma.
*La Guardiana Del Oráculo*

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