Se había olvidado de como reír,
se prohibió llorar, u olvidó también como hacerlo.
Lo que había empezado como una noche oscura del alma, se había tornado un agujero negro sin principio ni fin.
Hasta que entró en aquella cafetería y se sentó justo al lado de una pared de pizarra, donde ponía: "gracias por estar aquí".
Ese día, de madrugada, había estado paseando por las calles, preguntándose qué hacía aquí, sintió qué esa frase escrita a tiza en esa pared, era el comienzo de su gestación, por fin después de sentir que había muerto tantas veces y vuelto a morir, después de sentir que no había acabado de renacer y ya estaba muriendo de nuevo, después de cada medio renacer, quiso creer y se propuso que había llegado el momento de empezar a gestarse, para por fin darse a luz a sí misma y dar la luz en sí.
**La Guardiana Del Oráculo**

No hay comentarios:
Publicar un comentario