8 de septiembre de 2017


Se había olvidado de como reír, se prohibió llorar, u olvidó también como hacerlo. Lo que había empezado como una noche oscura del alma, se había tornado un agujero negro sin principio ni fin. Hasta que entró en aquella cafetería y se sentó justo al lado de una pared de pizarra, donde ponía: "gracias por estar aquí". Ese día, de madrugada, había estado paseando por las calles, preguntándose qué hacía aquí, sintió qué esa frase escrita a tiza en esa pared, era el comienzo de su gestación, por fin después de sentir que había muerto tantas veces y vuelto a morir, después de sentir que no había acabado de renacer y ya estaba muriendo de nuevo, después de cada medio renacer, quiso creer y se propuso que había llegado el momento de empezar a gestarse, para por fin darse a luz a sí misma y dar la luz en sí.
**La Guardiana Del Oráculo**

No hay comentarios:

Publicar un comentario