Se había perdido tantas veces,
Que no le extrañaba para nada, sentirse de nuevo ahí, en medio o al final de algún lugar de aquella inmensidad.
Sólo que esta vez, no veía las señales. Tal vez no las había, pero incluso en el desierto los tuareg saben guiarse encontrando las señales no visibles para la mayoría,
Tantas formas de perderse, incluso a veces no moviéndose del lugar ¿la habían hecho quizás, perder los instintos?
¿Se habría acostumbrado a una estructura de respuestas que habían quedado caducas?,
O quizás las había dado un significado tan singular, deformándolas tanto, que ahora estaba allí, sola de nuevo, perdida en su tiempo?
O perdida en el laberinto en el que tanta certeza había plantado pero que ya la desesperanza solo encontraba?.
¿Había perdido todos sus recursos?
¿Se había disuelto su medicina?
En todo caso, tendría, con lo que había perdido o muerto en ella, reinventar nuevas formas, o crear con los pedacitos que fuera encontrando formas nuevas de expresión de sus adentros, de sus afueras...
Los ciclos con sus ciclos siempre alejan o acercan.
Siempre consumen hasta el final o dejan a medias partes de nosotros mismos o de interrelación con los demás que sólo la espiral de los ciclos al girar, nos volverán a rozar o ha habitar, si ese orden divino que todo lo impregna, nos lo vuelve a acercar.
☆♡☆La Guardiana Del Oráculo☆♡☆

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