30 de septiembre de 2020

Palpitando

 

 Mientras palpito, Me tomo un té, Converso con la luna, O le canto, El humo del incienso, de las velas y del te, Se entremezclan con aromas. Diferentes formas de sentir, de brillar, de consumirse. Y todo vuelve al origen, mientras en el leve tiempo de un suspiro creemos que se pierde. Y todo habita en algún lugar. Y la distancia que parece existir entre la luna y yo es la nada, Si la comparo con las infinitas existencias que habitan en los mundos interiores de cada Ser. Y así es esta mujer salvaje que me vive, a veces niña, a veces anciana. Echando raíces. No se puede crecer sin ellas. No se puede ofrecer sin ellas Ni nutrir la vida y el alma sin ellas. Siempre fui prescindible en las vidas ajenas, Porque prescindía de mi. Hasta que me quedé sin como seguir. Y entonces, comprendí mucho, Mucho más de lo que los ojos ven, de lo que los oídos oyen y de lo que las voces hablan. Y me quedé quieta en mi danza, Y callé entre mis susurros. Y me volví visible e invisible, Recorriendo senderos inhabitables dentro de mi misma. Y aquí estoy, Una noche más, Mientras pálpito, Tomando un té con la Luna. La Guardiana Del Oráculo. 
Foto RED.  

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