21 de marzo de 2015

Unión infinita

Él le dijo:
-Tienes la piel más suave que jamás he acariciado.
A ella se le humedecieron los ojos.
Por su enfermedad siempre había deseado tener otra piel, otro brillo, otro rostro.
Intentó no mostrarle su llanto interno, por lo que esas palabras habían despertado en ella.
Pero su sensibilidad ganó a su fuerza Y ese llanto interno emprendió un viaje sin retorno.
Había percibido qué él no se refería sólo a la suavidad del tacto.
Él se abrazó en el mismo llanto a ella.
Sus historias aunque distintas no eran tan diferentes.
***La Guardiana Del Oráculo***

No hay comentarios:

Publicar un comentario