Se vio a si misma, en aquel autobús lleno de gente,
lágrimas descendiendo por sus mejillas,
le dijeron de repente, que aquel sueño, no podía ser...
Tantos años esperando...
Sueño que el azar, el destino, la profecía le había dicho NO,
tantas veces como pensamientos o intentos,
intentar lograrlo, le había desgarrado las entrañas.
Hoy recordó a esa niña,
llorando en ese autobús, lleno de gente,
lágrimas disimuladas, lágrimas que pese a sus intentos de llorar para adentro,
la mitad salían para afuera.
Sola, estaba sola,
siempre tuvo que dejar adentro sus tristezas,
sus lágrimas, sus sueños rotos.
Después de tantos intentos,
supo que tenía que cambiar de sueño.
Y ahora quizás está ahí,
deseando compartir con alguien todo ese sufrimiento,
alguien que la abrace,
alguien que la sostenga,
alguien que no le diga otra cosa más que a través de un cálido abrazo,
aunque te vayas, aunque te alejes, aunque dejes de verme, no podrás cambiar el amor que siento hacia ti.
Alguien que le diga, todos tus intentos de apartarme no funcionaran.
Alguien que le diga lo fabulosa y maravillosa que es,
y que además no lo diga por animarla,
sea como un susurro de un ángel,
que piensa en voz alta.
Alguien que no le intente decir que las cosas podían haber sido de otra manera,
pues desde dónde está ahora, fueron lo que fueron.
alguien que no se aleje a la primera mala contestación,
al primer bache,
a la primera decepción.
***La Guardiana Del Oráculo***
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